Cómo convertirse en árbitro de baloncesto

Pese a ser uno de los puestos más estresantes del mundo del deporte, existen muchas razones para decidirse a ser un árbitro de baloncesto. Dejando de un lado los aspectos económicos, siendo árbitro de baloncesto se puede gozar y mostrar la pasión que uno siente por un deporte que tiene seguidores en todo el mundo.
Sin embargo, antes de convertirse en árbitro oficial de baloncesto, el aspirante tiene que pasar por un largo y tedioso proceso, aunque seguramente este proceso no será tan pesado si se es un gran apasionado de este deporte. Pero antes de entrar en este proceso para llegar a ser un árbitro oficial de baloncesto, se debe estar en buena forma física ya que los árbitros de baloncesto de cualquier nivel deben estar siempre en constante movimiento.
Como todos sabemos, los jugadores son propensos a culpar a los árbitros si piensan que las decisiones arbitrales no son correctas, por lo tanto, para convertirse en un árbitro respetado, se debe poseer de una personalidad tranquila y con la capacidad de pelearse con la presión y el estrés.

Si se tienen las cualidades ya mencionadas, convertirse en árbitro de baloncesto es una opción realista. Para dar los primeros pasos es primordial conocer profundamente las reglas del juego las cuales se pueden conocer más en profundidad acudiendo a seminarios o reuniones ofrecidos por tu federación regional. Asistiendo como voluntario para pitar en pequeños torneos de tu área es la forma de obtener alguna experiencia. Hablar con árbitros experimentados en los torneos también será de gran ayuda para introducirse en el mundo del arbitraje.
Una vez adquirida la experiencia necesaria, llega el momento de apuntarse a la federación regional de árbitros de baloncesto de tu zona. Para convertirse en miembro oficial es necesario superar unas pruebas en las que demuestres tus conocimientos de las reglas de juego y tus aptitudes atléticas y que no son de gran dificultad. Conforme adquieras más experiencia podrás ir subiendo en el nivel de los partidos pudiendo llegar hasta partidos internacionales.
La paciencia es el gran aliado de este trabajo, si realmente se tiene una vocación fuerte para ser árbitro de baloncesto entonces puedes convertirte en uno de los más difíciles y estresantes, a la vez que agradables, trabajos en el mundo del baloncesto.